Posted by on 28/01/2016

“Todo el mundo miente. La única variable es sobre que…” (Dr. Gregory House)

No es esta la primera vez en la que me refiero al intento de detección de fracasos empresariales (ver aquí) y pese a que esta dificultad se ha intentado despejar – atenuar – mediante modelos que pronostiquen esa posible dificultad para hacer frente a los pagos, la mayoría de los modelos predictivos, como señalan C. Abad, J.L. Arquero y S. Jiménez (Universidad de Sevilla), en un trabajo de investigación realizado para AECA, no son suficientemente fiables:

“una de las razones que se han alegado para justificar el fracaso de los modelos predictivos es la dudosa calidad de los datos contables de las empresas en peor situación financiera”

Es decir, las empresas cuanto peor es su situación en mayor medida se sienten tentadas a – digamos – maquillar sus cuentas, y las magnitudes que conforman los principales ratios, para parecer menos feas (a sabiendas que vamo a utilizarlas para destripar sus balances y cuentas de resultados).

Pero si las empresas mienten en su contabilidad y los ratios no son fiables… ¿Qué nos queda?

En el excelente trabajo señalado se evalúa la calidad de la información contable, que han reflejado en sus Cuentas Anuales, algunas empresas que finalmente han fracasado.

A la vista del tipo de auditoría presentada (“limpio”-favorable, con salvedades, desfavorable o con opinión denegada), las características de dichas salvedades o limitaciones y el efecto de los ajustes propuestos por los auditores, se extraen interesantísimas conclusiones

El documento señala que “la frecuencia de los informes de auditoría [de empresas fracasadas] con salvedades y/o incertidumbres es muy superior a lo que podría considerarse normal” siendo casi del triple (284%) el número de empresas que presentan estos párrafos respecto un total de 12.000 informes.

Asimismo el hecho de que encontremos empresas con opiniones “negativas” o “denegadas” podría hacer rentable la decisión de renunciar a la cuota de mercado constituida por estas empresas. También es cierto que muchas veces, en la práctica, no resulta tan fácil prescindir de ciertos clientes dado su volumen estratégico o que nos han montado en una noria de la que no nos podemos bajar (ya tenemos la bola y la tenemos que gestionar con cautela). En cualquier caso la solución nunca va a consistir en mirar hacia otro lado ¿No?.

“La frecuencia de opiniones “limpias” se reduce progresivamente [como no podría ser de otro modo] conforme se aproxima la suspensión de pagos, aumentando la de opiniones con salvedades o sin opinión”

¿Cómo son los párrafos intermedios que contiene informe de auditoría?

La mayoría de los párrafos intermedios – señala el estudio – tiene su origen en errores o incumplimientos en los principios y normas de contabilidad generalmente aceptados y, conforme se aproxima la declaración de suspensión de pagos, mayor es la proporción de salvedades, presentadas por los auditores, que han conseguido valorar – y la empresa podría haber rectificado – al tiempo que disminuyen las salvedades “no valoradas” (o de imposible cuantificación para los auditores), en una clara muestra de que existe un intento de “dejar bonitas” las cuentas.

Los auditores estamos obligados a valorar el principio de empresa en funcionamiento aunque – parece – no siempre existe una correlación positiva entre los informes con incertidumbres en cuanto la continuidad de la empresa y finalmente fracaso acaecido, sin entrar a valorar – por supuesto – prácticas fraudulentas.

“Exceptuados los informes con opinión negativa o sin opinión, algo menos del 25% de los informes de auditoría de las sociedades fracasadas contenían dudas a su continuidad (el 31% en el año anterior a al suspensión)”

Por lo que no tal vez no sea un criterio fiable para el analista…

El documento, concluye – por tanto – que las empresas fracasadas presentan una elevada presencia de salvedades e incertidumbres (casi un cincuenta por ciento) y opiniones negativas o sin opinión (un quince por ciento).

De hecho, alrededor de un tercio de las Cuentas Anuales analizadas, de empresas que fracasaron con posterioridad, no sirvieron para realizar el análisis porque no presentan la imagen fiel de la empresa, porque no eran fiables o estaban – directamente – manipulados.

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Entrada publicada inicialmente el 7/11/2007 en www.economiaforense.org

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