Posted by on 29/01/2016

EBITDA debe ser un concepto manejado con soltura para dar a entender que tienes ciertas nociones de análisis financiero y, aunque ya no está de moda como hace unos años, siempre queda bien para impresionar a los conocidos.

Su traducción literal sería- más o menos – así:

(E) de “earnings” es decir “beneficios”.
(B) de “before” o que traduciríamos por “antes”.
(I) de “interests” de “intereses”.
(T) de “taxes” lo que se lo mismo que “impuestos”.
(D) de “depreciation” o “amortizaciones del inmovilizado”
(A) de “amortization” por las amortizaciones de intangibles y gastos amortizables

Pero – claro – si decimos “Beneficio antes de Intereses, Impuestos y Amortizaciones”, el BIIA de toda la vida, no queda tan fashion, jejeje.

Si Resultado Bruto de Explotación (RBE) son las “Ventas Totales” menos el coste de las mercancías vendidas o “Coste de las Ventas”. Si el Resultado Neto de Explotación (RNE) es el RBE, visto anteriormente, más los “otros ingresos de explotación” (sin intereses ni extraordinarios) menos los “otros gastos de explotación” (sin incluir las amortizaciones), es decir, los gastos relacionados con la actividad y en los que no incluiríamos gastos como intereses, impuestos directos (I. Sociedades, etc), o los extraordinarios.

Por tanto el EBITDA sería…

RBE + otros ingresos – otros gastos (excluidas amortizaciones)

o alternativamente…

RNE – Amortizaciones.

El amigo EBITDA se ha intentado mostrar como un sucedáneo del Cash-Flow, o flujo de caja operativo, porque aparentemente representaría la capacidad de una compañía para generar tesorería (recuerde: la vaca por su leche y las empresas por sus dividendos). Pese a todo, omitir impuestos, gastos financieros, suponer que todo lo que se ha vendido se ha cobrado y que todo lo comprado se ha pagado es mucho suponer y – por tanto – no será la medida más representativa.

Las empresas, sobre todo aquellas de sectores emergentes, que prefieren esconder sus dificultades o que no están muy boyantes, utilizan el EBITDA para “marear la perdiz”.

Indudablemente presenta la ventaja, a la hora de comparar dos empresas, que al no tener en cuenta la estructura financiera, ni la forma en la que le afectan los impuestos o gastos que no supongan un desembolso actual (amortizaciones), que ya lo fueron en el pasado (cuando de pagó el activo tangible o intangible), centra el análisis en el núcleo duro del negocio, ese que está generando ingresos y los generará en el futuro.

En cualquier caso, si lo único que le muestran el EBITDA pueden llevarle al error de pensar que la empresa está obteniendo “en alguna línea de su cuenta de resultados” de un cierto beneficio, aunque lo que te están escondiendo es que – posiblemente – los gastos financieros se la están comiendo, como le está afectando la deuda a su balance o si se muestra vulnerable a una hipotética subida de intereses. También, al excluir las “amortizaciones” le hacen mirar hacia otro lado y no pensar en el “fondo de comercio” y como afectaría a su cuenta de resultados una gestión agresiva – traducida en el pago de elevadas cantidades por “fondos de comercio” en sus adquisiciones que con el PGC de 1990 debía amortizarse en un plazo máximo de 20 años y con el Nuevo-PGC [*] no dejan amortizarlo pero obligan a dotar una reserva indisponible de al menos el 5% hasta alcanzar el valor del citado fondo y se someterá, al menos anualmente, a la comprobación del deterioro del valor, procediéndose, en su caso, a la corrección valorativa por deterioro, no pudiéndose revertirse en el futuro.

[*] Entró en vigor el 1/1/2008

Barra separacion

Entrada publicada inicialmente el 13/11/2007 en www.economiaforense.org

Comments

Be the first to comment.

Leave a Reply


You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*