Posted by on 14/02/2016

Leo (casi) todo lo que cae en mis manos y – posiblemente para mi desgracia – siempre termino llevándolo a la esfera de la “nanoeconomía” (término inventado con el que me refiero a la economía de lo cotidiano [*]). Una de las últimas cosas que me ha hecho pensar ha sido un artículo sobre el gobierno de un estado norteamericano que, jaleado por sus ciudadanos y quién sabe si por la inminencia de unas elecciones, ante el execrable delito del tráfico de drogas decidió equiparar el mismo al de homicidio, estableciendo condenas muy similares. Es decir se decidió encerrar a los “camellos” el mismo tiempo que a los homicidas. Pero, pensemos por un momento: ¿qué hay de malo? ¿acaso la droga no mata? ¿acaso una persona que te facilita el consumo de droga a otra no la está asesinando poco a poco?.

Si duda, la medida resultó muy popular – y no cuentan las crónicas si ayudó a ganar esas hipotéticas elecciones a las que me refería al principio – pero, la cuestión, es que cualquier alteración de un mercado produce efectos secundarios o “collateral damages” (jejeje, me encanta la expresión inglesa).

Cualquier nanoeconomista hubiese podido vaticinar que incrementar las penas para los camellos significaba un aumento del coste… de ser camello y ese aumento de costes – obviamente – debía trasladarse al consumidor, como hace cualquier empresario “normal”… siempre que puede, no siempre en todos los casos, y le dejan (hay empresarios que no lo hacen pero esos duran poco en el mercado). Por lo tanto, dicho aumento en los costes al trasladarlos al producto final supuso un aumento del precio de la droga.

En circunstancias normales el aumento del precio de un producto: a) desplaza su consumo hacia productos sustitutivos; y b) reduce su consumo, pero… ¡Qué tonto soy! el producto sustitutivo para una droga es otra droga – salvo que uno decida desintoxicarse – teniendo el mismo “proveedor” y el consumidor habitual no puede reducir su consumo ya que físicamente no puede hacerlo. Por tanto, estamos ante lo que se conoce como una demanda “inelástica” (que es “el término del día”). Para entender eso de la inelasticidad le podré un ejemplo cercano ¿Cuál es su comportamiento ante el precio de la gasolina? ¿Reduce sus desplazamientos o intenta disminuir el consumo? ¿no?… pues ahí tiene uno producto con demanda inelástica o, lo que sería lo mismo, poco o muy poco sensible al precio.

Volvamos al aumento del precio de la droga: si dicho aumento no es suficiente como para desincentivar a suficientes personas – más o menos como si la gasolina se pusiera a 10 euros el litro – y el consumo se mantiene, o prácticamente no diminuye, esto hará que los delitos relacionados con las drogas aumenten: pequeña delincuencia, robos en viviendas y comercios, atracos, etc. y – por tanto – la inseguridad ciudadana.

En cualquier caso, podemos ir aún más allá puesto que si la condena por traficar con droga es similar a la del homicidio resulta que matar en algunos casos podría considerarse como más barato y que me compense, si con ello elimino a personas que pudieran implicarme en asuntos relacionados con drogas.

Aumentar las condenas por drogas, por un lado aumentó en número de delitos violentos y por el otro incentivó a los traficantes a introducir menores en sus trapicheos siempre menos expuestos a ser condenados como adultos. Por lo que recapitulando: un aumento de las condenas por narcotráfico, aumentó el precio de la droga, la inseguridad ciudadana, los asesinatos y la participación de menores en dicho submundo.

Por supuesto que lo comentado no es un caso aislado, o la excepción que confirma la regla, puesto que el nanoeconomista sabe que un aumento de las penas por delitos sexuales (p.e.: violaciones) y envía por más tiempo a los condenados a la cárcel pero expone la vida de sus víctimas a mayores riesgos ¿cómo?: si el violador sabe que la condena por homicidio es la misma que por violación ¿acaso tiene algún incentivo para dejar a su víctima con vida, siendo esta su único testigo?

No he tratado de hacer un alegato contra las condenas por delitos tan asquerosos como el tráfico de drogas o las violaciones, tan sólo he intentado exponer un punto de vista no manipulado de algunas cuestiones que – extrapolado al mundo de la política – a veces me hacen pensar .

No quiero decir que tengamos que elegir entre permitir las drogas o aceptar los delitos relacionados con la drogodependencia o poner en la calle a los violadores, solamente quería referirme al equilibrio inestable en el que vivimos.

(Artículo publicado en el diario “Última Hora” – Edición para Ibiza y Formentera)

[*] ¿Debería “crearla” en Wikipedia?

Nota (19/2/2008): Ya está creado el término “nanoeconomía” en Wikipedia [acceder]

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Entrada publicada el 17/2/2008 en www.economiaforense.org

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