Posted by on 05/01/2016

En agosto de 2007 publicaba asombrado la entrada que acompaño.

Estaba realmente sorprendido de la velocidad a la que se estaba produciendo mi conexión con el entrono “blogger”, me estaba enganchando y era algo que me gustaba…

Sólo si comparas la tasa de penetración de otras redes sociales tiene sentido comprender lo que significaba el movimiento bloguero en 2007. Hoy en día, escribir en un blog, parece que ha quedado un poco “viejuno” y el internauta parece que prefiere las redes sociales (faccebook y twitter, por ejemplo) pero te puedo asegurar que no se concibe la popularidad de unas sin la existencia previa de los blogs.

A continuación te dejo la entrada del 2007.

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Hace setenta días prácticamente sólo tenía un conocimiento general y aproximado de lo que significaba la cultura de blogger. Mi aproximación se había limitado a caer accidentalmente en alguna bitácora cuando realizaba búsquedas en Google, por lo que pillaba lo que me interesaba y seguía navegando…

Hoy, setenta días después, los acontecimientos se han desarrollado de forma vertiginosa y primero de forma cuasi-anónima con Raúl, luego con Andrés (al que invité a mi “Economía en la Onda” de Onda Cero/local) y – finalmente – gracias a Dioni (también ha pasado por la radio), me fui introduciendo en este mundillo y hoy en día estoy totalmente enganchado en algo que tanto puede aportarnos a los que, como yo, tienen la SUERTE de residir en una pequeña localidad.

Setenta días atrás ni se me hubiera pasado por la cabeza embarcarme en un proyecto con setenta (casi) desconocidos. Digo “desconocidos” porque todavía no he podido conocerlos a todos. Cada vez que entro en la bitácora de alguno de ellos me cuelgo durante varios días y a cada momento quiero volver a saciarme más (mi último descubrimiento “el nómada”: Juan Freire).

Hace tres semanas que Dioni lanzaba un reto: ¿Quieres escribir un libro?.

Hoy ya somos setenta autores.

¿Como coordinar en un proyecto entre setenta personas las cuales – mayormente – no se conocen y (casi) sólo tienen como nexo común a Dioni (autor intelectual de semejante tropelía)?… De entrada Carlos Mantero creó un wiki para intentar poner un poco de orden en el – presunto – caos que podía formarse si setenta personas se ponen a pensar al mismo tiempo y luego ya veremos… Para ilustras como veo el proyecto me voy a permitir traer, lo que creo que es una leyenda urbana, del último CD-libro de Jorge Bucay “20 pasos hacia adelante”:

“Hace muchos años, en plena carrera espacial, Estados Unidos y la Unión Soviética se esforzaban por ser los primeros en llegar a la Luna. La vanidad, el reconocimiento mundial, el prestigio científico y el presupuesto de la NASA y su equivalente ruso estaban en juego.

La tecnología era, por supuesto, la clave.

Tecnología y desarrollo al servicio de cada problema, de cada detalle, de cada situación que, con seguridad, se iba a presentar o que imprevisiblemente podía llegar a presentarse: sobre todo de cara a los efectos de la ausencia de gravedad y a los demás factores de la vida en el espacio.

La experiencia conllevaba dos grandes pasos, comunes a toda exploración científica:

primero, hacerlo posible y, segundo, registrarlo todo. Dado que la informática no contaba todavía con microchips, era esencial que los astronautas realizaran registros exactos en vivo y por escrito de cada vivencia, situación, problema o descubrimiento. Esto condujo a un problema tan menor en apariencia, que nadie había pensado en él antes de lanzarse al proyecto: sin gravedad, la tinta de los bolígrafos no corre.

Este pequeño punto pareció ser crucial en aquellos tiempos. El grupo que consiguiera solucionar esta dificultad ganaría, al parecer, la carrera espacial. Nunca antes, en la historia del mundo, la caligrafía había sido tan importante.

El gobierno de Estados Unidos invirtió millones de dólares en financiar a un grupo de científicos para pensar exclusivamente en este punto. Y, al cabo de algunos meses de tarea incansable, los inventores presentaron un proyecto ultra secreto. Se trataba de un bolígrafo que contenía un mecanismo de mini bombeo que desafiaba la fuerza de la gravedad.

Este pequeño invento permitió, después de destrabar el primer viaje a la Luna, que toda una generación de jóvenes pudiera escribir mensajes obscenos en los techos de sus aulas y en los baños de todo el mundo.

Estados unidos, en efecto, llegó primero a la Luna, pero no fue porque los rusos no hubieran podido resolver el tema de la tinta. En la Unión soviética habían solucionado el problema en apenas unas horas después de darse cuenta de la dificultad planteada por la ausencia de gravedad… Los científicos rusos simplemente renunciaron a los bolígrafos y decidieron reemplazarlos por lápices.”

El proyecto es apasionante, y al igual que hicieron – supuestamente – los científicos rusos lo sacaremos adelante, pero seguramente echará por tierra esa leyenda urbana – otra – que acusa a los bloggers de “llaneros solitarios” e individualistas.

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Publicada en www.economiaforense.org el 11/8/2007

Posted in: Mis cosas
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