Posted by on 19/02/2016

¿Qué entendemos por alisamiento del beneficio, dirección de los resultados, contabilidad creativa o – directamente – manipulación contable?

Todas las definiciones, más o menos aceptadas, coinciden en que existe manipulación contable cuando de altera la información financiera y contable en beneficio del manipulador, que no siempre es la empresa – como ente abstracto – sino que en la mayoría de los casos tiene cara, ojos, familia, hipoteca y cuotas del BMW por pagar.

Dicho esto, tampoco tendríamos que pensar que detrás de todo manipulador se esconde un estafador. Muchas veces la contabilidad nos da opciones, por lo que la manipulación aparece cuando de esas opciones se opta siempre por el extremo que más favorece a la imagen de resultado deseada por el manipulador, o manipuladores, en lugar de buscar la imagen fiel, que sería el fin último de la contabilidad.

En la Pyme (pequeña y microempresa) las manipulaciones contables se limitan a dos supuestos:

  1. a) Para pagar menos a Hacienda
    b) Para resultar más atractivo a los bancos

En este caso estaríamos hablando – si se me permite – de dos pequeños “pecados veniales” puesto que Hacienda ya sabe que “el que gana esconde” y por este motivo existe toda una imposición indirecta y sobre el trabajo dependiente de la que es más difícil escapar (sin que esto sirva de justificación ante una actitud insolidaria).

En relación con la presentación de balances maquillados a los bancos – no nos engañemos – ellos también lo saben y es por lo que dan (casi) mayor importancia a la seriedad en la presentación de declaraciones (por ejemplo), es decir que los pagos trimestrales o los resúmenes anuales se presenten y paguen en plazo, o en la solvencia personal del empresario, que el escuálido beneficios que presentan sus Cuentas Anuales. Por otro lado también saben que si una empresa “va bien” no lo van a ver en sus cuentas pero que si va mal saltará a la vista porque acumula resultados negativos de años anteriores. Por este motivo, además de asegurarse de la capacidad de devolución que dice la contabilidad, o cash flow suficiente, para hacer frente a los pagos, suelen exigir garantías adicionales (avales de socios y administradores, hipotecas, pignoraciones, etc.). Otra cuestión, y a lo que ya me he referido en alguna ocasión, es lo absurdo de no llevar una contabilidad adecuada – sobre todo aparece en las micro – que sirva de registro histórico de la trayectoria de la empresa o para análisis fiables.

En la empresa mediana y grande los incentivos son distintos, puesto que en el interés de los directivos (algunos) no siempre coinciden con los de la propiedad y aparece lo que se conoce como costes de agencia [MÁS en pág. 14], y pese a que las elevadas retribuciones de estos se intentan utilizar para alinear sus intereses con los de accionistas y propietarios [MÁS], no siempre se consigue que actúen con lealtad e intenten deslizar los resultados de la compañía para la que trabajan en beneficio propio (bonos, incentivos, etc.)

No me extenderé mucho más porque – luego me salen unas entradas ladrilloprefiero dejar planteado el tema de forma inicial para pasar a comentarlo durante los próximos días.

Entiendo que demostrar manipulaciones contables tiene que ser un tema central dentro de la función del economista forense pese a que, como iremos viendo, no sean tan fáciles de detectar incluso para los propios auditores de la empresa.

Barra separacion

Entrada publicada el 30/3/2008 en www.economiaforense.org

Comments

Be the first to comment.

Leave a Reply


You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*