Posted by on 27/02/2016

Echevarri me pasaba hace unos días – ya unas semanas – el testigo con una pregunta relacionada con la posibilidad de que pudieran quebrar los bancos y/o las cajas en España.


En mi opinión: Si, pueden quebrar. Sin lugar a dudas…

FIN

————————- o ————————-

P.D. Tal vez deberíamos preguntarnos, en primer lugar, ¿Quién NO puede ser declarado en concurso (Ley 22/2003)?:

“No podrán ser declaradas en concurso [las antiguas quiebras y suspensiones de pago] las entidades que integran la organización territorial del Estado, los organismos públicos y demás entes de derecho público”(Art. 1)

Por lo tanto cualquiera de los no contemplados en el citado artículo están/mos en el mismo saco.

De hecho, con la actual crisis financiera, estamos lo que se podría llamar un cisne negro, es decir, frente a un acontecimiento cuasi-imposible y en el que se dan, según lo describe Nassim Taleb en su libro “The black Swan” (El cisne negro) tres principios característicos:

1) Es imprevisible;

2) Tiene gran impacto; y

3) Una vez ocurrido, tendemos a elaborar explicaciones que lo convierten en razonable y predecible en el futuro (No descubro nada si recuerdo que “los economistas intentan predecir el futuro pero lo que se les da realmente bien es predecir el pasado”) o lo que es lo mismo “a toro pasado todos somos valientes”.

Como ejemplo señalar que Google o YouTtoube fueron cisnes negros en los inicios. La Teoría del Cisne negro (o wikipedia) nos permite entender a la perfección lo que está sucediendo y lo que sucederá.

Los bancos y las cajas de ahorro, como entidades privadas que son, pueden pasar por dificultades – como está pasando – y dar con sus huesos en la lona. Una situación concursal no tiene porqué, aunque en la práctica esté sucediendo de forma mayoritaria, acabar en la liquidación del concursado, por lo que el presupuesto de suspensión temporal y negociada en la atención de sus pagos es perfectamente posible.

El sector bancario es un sector altamente sensible y sujeto a los vaivenes del mercado, en el cual, necesariamente debe asumir riesgos – justamente esa es la base de su rentabilidad – porque de lo contrario sería un negocio seguro y los negocios ciertos – por definición – no producen ningún rendimiento.

No me parecería razonable, porque no pasa en ningún otro sector económico, que estuviera garantizada – por narices – la supervivencia del 100% de las entidades ya que, si eso fuera cierto, como premiaríamos a los que lo han hecho bien y como castigaríamos a los que lo han hecho mal. ¿Acaso dejarías que te operara un cirujano que sabes que no ha pasado ni un sólo examen, porque en su facultad el 100% de los alumnos aprobaban?

Meter a los gobiernos a mangonear en el sector casi me da más miedo que el hecho de que algún banco se vaya al garete. Y a las pruebas me remito: las Cajas de Ahorro, que no son el paradigma del libre mercado están casi (o sin el “casi”) peor que los bancos.

La semana pasada uno de los editoriales de Actualidad Económica, muy acertadamente señalaba:

“… una cosa es que haya que hacer hasta lo imposible para que el sistema financiero no quiebre de manera generalizada y otra que los políticos garanticen de manera solemne que ninguna entidad va a desaparecer”

Piensa por un momento si ¿Comprarías un coche del que te garantizaran, con un 100% de seguridad, que no ibas a tener un accidente? o ¿Si sólo comprarías un billete de avión que te garantizaran al 100% que no ibas a tener ningún accidente?… ¿Si, claro?… ¿Y has pensado cual sería el precio de ambos?

El dinero es un “artículo de primera necesidad” pero también lo es el pan y a nadie le da pena cuando cierra una panadería (tal vez me haya pasado).

Nuevamente de forma certera la revista señala:

“…si nadie [ningún banco] puede quebrar ¿qué sentido tiene que la banca sea privada?”

Es decir, si cuando vienen las vacas flacas tengo que arrimar el hombro con mis impuestos presente y futuros ¿qué sentido tiene que cuando la banca de beneficios fabulosos estos no reviertan a los Presupuestos Generales del Estado?. Si me hacen pagar ahora quiero mi parte en el futuro.

¿Y si la banca debe ser privada por qué no nacionalizamos también las panaderías (o las fruterías, el sector eléctrico, las gasolineras…)? En definitiva, que sentido tiene la existencia del sector privado en su conjunto.

El ex-gobernador del Banco de España Jaime Caruana señalaba que existe la posibilidad de que , en algún momento, sea imprescindible entrar en el capital de algún banco, con el objeto de capitalizarlos y dotarlos de liquidez, pero de eso a pensar que debemos nacionalizar la banca supondría que hemos perdido el juicio.

El sistema bancario está en dificultades pero no le va igual en todos los países. Por alguna extraña razón – otro cisne negro – en España, país en el que tenemos uno de los sistemas bancarios más eficiente y rentable del mundo, la situación es distinta – y bastante mejor – que en otros países, incluso de la zona euros. Esto debería hacerle pensar a más de uno que en todas partes no se hace la misma banca, que no toda la banca es igual o no todos los sistemas de supervisión funcionan (lo digo por Basilea II) y al final hay algo se nos ha dado tan mal. Esto no quiere decir que ponga la mano por todas las entidades…

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Entrada publicada en www.economiaforense.org el 16/10/2008

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