Posted by on 03/02/2016

El pasado 3 de diciembre comenta el artículo “La importancia de llamarse experto” de Andrés Pérez en mi post “Maestros y Aprendices”. A raíz de éste se creó un mini-debate en el que, a un comentario de “Carlos” hice el siguiente comentario (extracto):

Respecto a los expertos. Creo que hace 50 años para dedicarse a ser “experto” bastaba con serlo y, como bien dices, dedicarle horas y horas al estudio. Pero hoy en día eso sólo no basta y para ser experto lo primero que tiene que preocuparte es que tu “entorno” te perciba como tal (y si tienes que decirlo o “aparentarlo” – como la mujer del César – pues también)…”

Andrés Pérez, en su post del día 7 vuelve sobre el mismo tema y lo titula “Magia y percepciones” y da mucha importancia a la percepción que de nuestra marca personal tiene nuestro entorno. Por este motivo señala que…

“…”la percepción es la realidad”,… nos dicen que el verbo importante no es SER, sino ESTAR y PARECER”

Y se lamenta:

“En mi opinión, el problema viene cuando la gestión de esas percepciones te desnaturaliza. Cuando no se trata de fortalecer un atributo sino de inventarlo. Ahí surgen dos problemas:

– Te vas a sentir incómodo porque estás llevando una máscara demasiado pesada.

– No vas a poder mantener demasiado la mentira y eso es lo peor que puede ocurrirle a una marca.”

Nuevamente estoy de acuerdo con él y recuerdo una frase de la colección de libros relacionados con “la ley de Murphy” [muchas más AQUÍ] que se refería la importancia de la sinceridad en los negocios y (paradójicamente) la importancia de aprender a fingirla y , aunque desconozco si es una cita de alguien real o simplemente una “leyenda urbana”, ahí queda:

“FÓRMULA DE GLYME DEL ÉXITO: El secreto del éxito es la sinceridad. En cuanto pueda fingirla, lo habrá conseguido”

La casualidad, la paradoja de “un mundo pequeño” o “teoría de los seis grados de separación” (1), ha querido que hoy ha querido que hoy (sábado 8) lea en “Expansión.ppel” (2) un artículo de opinión de Clara Ruíz de Gauna titulado “Entre el ser y el parecer” (página 4) en que su autora – a la que no tengo el gusto de conocer – vuelve sobre Ponpeya (la mujer de Julio César) y las palabras de su marido:

“No basta con que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”

… del artículo extraigo un puñado de frases relacionadas con lo expuesto hasta ahora y que complementan y amplían lo dicho:

“El problema en la oficina es que muchas personas lo son, pero no lo parecen, lo que supone que es como si no lo fueran; y otras que es como si no lo fueran; y otras lo parecen, aunque no lo son, lo que, en la práctica, implica que lo son.”

“En las relaciones profesionales, es muy fácil dejarse seducir por las apariencias. Todos podemos nombrar a varios colegas que han triunfado con rotundidad sin que reunieran una sólida trayectoria académica y cierta inteligencia. Mientras hombre y mujeres con talento permanecen para siempre agazapados en una esquina.”

“Hay que reconocer el mérito de todos aquellos que han llegado alto sólo pareciendo.”

“El saber venderse a uno mismo es el primer paso hacia el éxito. Cuando dominas esta técnica, el resto es muy fácil. Siempre habrá otros que alabarán lo que no eres, pero lo pareces.”

“De todas formas, es mucho más fácil aprender a parecer que aprender a ser”

“La mejor combinación posible es el ser y el parecer. Si tiene que faltar una variable, mejor que falle el parecer”

—————————— o ——————————-

(1) Es difícil, en cualquier caso, que desde el “papel” se cite un Weblogs o, por ejemplo, un periodista/articulista diga que utiliza “google” para documentar sus textos.

(2) Diario Expansión en papel

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Entrada publicada el 8/12/2007 en www.economiaforense.org

 

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